Our Connecting Point question (“How do I see myself collaborating in Christ’s mission?”) assumes that we believe we are part of the mission. I assure you, we are!
On the Fifth Sunday of Easter, the Gospel of John (14:12) tells us: “Amen, amen, I say to you, whoever believes in me will do the works that I do, and will do greater ones than these, because I am going to the Father.” Wow! Not only are we called to continue Jesus’ ministry, but we are told that even greater things will be accomplished through those who believe in Him.
In the second reading this weekend (1 Corinthians 12), we hear: “To each individual the manifestation of the Spirit is given for some benefit.” This reminds us that we each have a unique role in Christ’s mission. It affirms the understanding that no one else can fulfill the mission each of us was specifically created to do. Every person has a particular purpose in Christ—that is both something to celebrate and something to explore.
We explore that calling by getting involved and volunteering. Which ministry feels right for you? Are you called to serve as an Extraordinary Minister of Holy Communion, sing in the choir, or volunteer in one of our many outreach efforts? Perhaps you are being called to serve as a lector or on a committee. Often, we do not discover our callings until we take the first step and try.
That initial action usually means stepping beyond our comfort zones and into mission. Prayerfully consider how you might serve your parish community, then reach out to your pastor or ministry leaders to begin the conversation about where your gifts may be needed.
We look forward to hearing from you, and please know that we cannot accomplish all that we are called to do as the Church without you.
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Nuestra pregunta de «Punto de Conexión» («¿Cómo me veo colaborando en la misión de Cristo?») presupone que creemos formar parte de dicha misión. ¡Les aseguro que así es!
En el Quinto Domingo de Pascua, el Evangelio de San Juan (14:12) nos dice: «En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y hará otras mayores, porque yo me voy al Padre». ¡Impresionante! No solo estamos llamados a continuar el ministerio de Jesús, sino que se nos dice que, a través de aquellos que creen en Él, se realizarán obras aún mayores.
En la segunda lectura de este fin de semana (1 Corintios 12), escuchamos: «A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común». Esto nos recuerda que cada uno de nosotros tiene un papel único en la misión de Cristo. Afirma la certeza de que nadie más puede cumplir la misión para la cual cada uno de nosotros fue creado específicamente. Cada persona tiene un propósito particular en Cristo; esto es, a la vez, motivo de celebración y algo digno de explorar.
Exploramos ese llamado involucrándonos y ofreciéndonos como voluntarios. ¿Qué ministerio le parece el más adecuado para usted? ¿Se siente llamado a servir como Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, a cantar en el coro o a colaborar como voluntario en alguna de nuestras numerosas iniciativas de servicio a la comunidad? Quizás esté siendo llamado a servir como lector o a formar parte de algún comité. A menudo, no descubrimos nuestros llamados hasta que damos el primer paso y lo intentamos.
Esa acción inicial suele implicar salir de nuestra zona de confort para adentrarnos en la misión. Reflexione en oración sobre cómo podría servir a su comunidad parroquial y, posteriormente, acérquese a su párroco o a los líderes de los ministerios para iniciar un diálogo sobre los lugares donde sus dones podrían ser necesarios.
Esperamos tener noticias suyas; por favor, tenga la certeza de que no podremos llevar a cabo todo aquello a lo que estamos llamados como Iglesia sin su participación.