Connecting Point

Connecting Point: July 20, 2025

Partly because my mother was the oldest of ten, and partly because our home had a basement sizable enough for large gatherings, my parents often hosted major family events, including holiday dinners, birthday parties, weddings, baby showers, graduations, and more. My mother was a perfectionist, so most of the events were near perfect. However, when I host a gathering of family or friends, I often find myself so distracted by the details of hospitality (such as appetizers, dinner, drinks, and setup) that I fail to focus on my guests, which is the heart of true hospitality. Wanting things to be “perfect” can prevent me from forming deeper connections with my guests, meaning I need to better balance service and presence in offering hospitality.

This Sunday’s Gospel passage from Luke is the familiar story in which Martha and Mary welcome their friend, Jesus, into their home. Martha is distracted by the many tasks of preparing a meal and serving Jesus, while Mary sits at His feet, engaging in conversation with Him. Martha is upset and asks Jesus to tell Mary to help her. However, Jesus replies that Mary has chosen the “better part.”

We often contrast Martha and Mary, seeing Martha as the person of action and Mary as “contemplative.” However, they are sisters. In scripture, sisters complement each other and stand side-by-side. We are not called to be one or the other, but rather to be both, and we need to balance the two.

Each of our parishes strives to offer an overabundance of hospitality to our parishioners and those who come to us. To achieve this goal, we must focus on our guests and establish relationships with them, as Abraham does in our first reading (Genesis 18:1-10a). When engaging with guests, we must set aside all distractions (like cell phones!) and give guests our full attention. As the saying goes, people will not remember what we say or what we wear as much as how we made them feel.

Part of Martha’s problem was that she had lost her grounding in God and prayer; Mary was grounded. We need that “grounding” in order to be less anxious about the details of hospitality and more attentive to our guests. At St. Isidore, we have developed three “pillars” of our parish: connect with God, reach others, and build community—one where people feel that they belong, in addition to feeling welcomed. Following these pillars can help us offer overabundant hospitality and make our guests feel important and at home.

En parte porque mi madre era la mayor de diez hermanos, y en parte porque nuestra casa tenía un sótano lo suficientemente grande para grandes reuniones, mis padres a menudo organizaban importantes eventos familiares: cenas navideñas, fiestas de cumpleaños, bodas y baby showers, graduaciones, etc. Mi madre era una perfeccionista, y la mayoría de los eventos eran casi perfectos.

Sin embargo, cuando organizo una reunión familiar o de amigos, a menudo me distraigo tanto con los detalles de la hospitalidad (aperitivos, cena, bebidas, montaje) que pierdo la concentración en mis invitados, que es la esencia de la verdadera hospitalidad. Querer que todo sea “perfecto” puede impedirme entablar una relación más profunda con ellos. Necesito encontrar un mejor equilibrio entre servicio y presencia al ofrecer hospitalidad.

El pasaje del Evangelio de este domingo es la conocida historia del Evangelio de Lucas, donde Marta y María reciben a su amigo Jesús en su casa. Marta está distraída con las muchas tareas de preparar la comida, servir a Jesús, etc., mientras María, sentada a sus pies, conversa con él. Marta, disgustada, le pide a Jesús que le diga a María que la ayude. Pero Jesús le dice que María ha elegido la “mejor parte”.

A menudo contrastamos a Marta y María, considerando a Marta como la persona de acción, mientras que María es la contemplativa. Sin embargo, son hermanas. En las Escrituras, las hermanas se complementan. Están juntas. Estamos llamadas no a ser una o la otra, sino a ser ambas; necesitamos equilibrarlas.

Cada una de nuestras parroquias desea ofrecer una hospitalidad excepcional a sus feligreses y a quienes nos visitan. Para lograrlo, debemos centrarnos en los “invitados” y establecer una relación con ellos. Esto es lo que hace Abraham en nuestra primera lectura de este domingo (Génesis 18:1-10a). Al interactuar con los invitados, debemos dejar de lado cualquier distracción (¡como los celulares!) y prestarles toda nuestra atención. Como dice el refrán, la gente no recordará tanto lo que decimos ni la ropa que vestimos, sino cómo los hicimos sentir.  

Parte del problema de Marta era que había perdido su conexión con Dios y la oración. María sí la tenía. Necesitamos esa conexión para estar menos preocupados por los detalles de la hospitalidad y ser más atentos con nuestros huéspedes. En San Isidoro hemos nombrado tres pilares de nuestra parroquia: CONECTAR con Dios, ALCANZAR a los demás y CONSTRUIR comunidad.

(Una comunidad donde las personas no solo se sienten bienvenidas, sino que también se sienten parte de ellas). Seguir estos pilares nos ayudará a ofrecer una hospitalidad excepcional. Además, hará que nuestros huéspedes se sientan importantes para nosotros.