Connecting Point

Connecting Point: May 10, 2026

In the second reading at Mass this weekend, St. Peter encourages his readers (Christians facing persecution and martyrdom) to “always be ready to give explanation to anyone who asks you for a reason to hope” (1 Peter 3:15).

One of the best ways to get someone’s attention is to say, “Have you heard the really awful news?” Ears always perk up, as we are eager to hear and quickly share bad news. During this Easter Season, however, the Church is eager to share the Good News of Christ’s Resurrection. In today’s Gospel, Jesus gives His disciples hope by promising that He will not leave them orphans but will remain present to them through the outpouring of His Spirit.

This week, each of us will certainly encounter at least one person who needs a reason to hope. It may be someone who is seriously or terminally ill, in a failing relationship, in need of employment, grieving the loss of a loved one, or living in shame because of something wrong they have done.

One way we can offer hope is by sharing our faith in the Resurrection. We ourselves will share in the Resurrection to new life. God’s grace is more powerful than sin, and love is more powerful than hate. Jesus continues to be present in our lives.

We can also offer hope by simply taking time to listen to someone in need, making it clear that we will stand by and support them. We may also share how we ourselves have had similar experiences and come through them.

Retrouvaille is a ministry that offers hope to couples in troubled marriages. Leaders in this ministry share how they navigated a dying marriage and revived their relationship, restoring their love and trust. In addition, our grief ministry provides space for those grieving the loss of a loved one to share their stories, giving hope as they accompany each other on the road of grief.

Let’s be excited about sharing hope this week. Don’t wait. Do it now!

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En la segunda lectura de la Misa de este fin de semana, San Pedro anima a sus lectores (cristianos que enfrentan persecución y martirio) a estar «siempre dispuestos a dar una explicación a todo aquel que les pida una razón para tener esperanza» (1 Pedro 3:15).

Una de las mejores maneras de captar la atención de alguien es decir: «¿Has oído las noticias realmente terribles?». Los oídos siempre se aguzan, pues estamos ansiosos por escuchar y compartir rápidamente las malas noticias. Sin embargo, durante este Tiempo Pascual, la Iglesia está deseosa de compartir la Buena Nueva de la Resurrección de Cristo. En el Evangelio de hoy, Jesús infunde esperanza a sus discípulos prometiéndoles que no los dejará huérfanos, sino que permanecerá presente entre ellos mediante la efusión de su Espíritu.

Esta semana, cada uno de nosotros se encontrará, sin duda, con al menos una persona que necesita una razón para tener esperanza. Puede tratarse de alguien que padece una enfermedad grave o terminal, que atraviesa una crisis en su relación de pareja, que necesita empleo, que está de duelo por la pérdida de un ser querido, o que vive avergonzado a causa de algún error cometido.

Una forma de ofrecer esperanza es compartiendo nuestra fe en la Resurrección. Nosotros mismos participaremos de esa Resurrección a una vida nueva. La gracia de Dios es más poderosa que el pecado, y el amor es más poderoso que el odio. Jesús sigue presente en nuestras vidas.

También podemos ofrecer esperanza simplemente dedicando tiempo a escuchar a alguien que lo necesita, dejándole claro que estaremos a su lado para brindarle nuestro apoyo. Asimismo, podemos compartir cómo nosotros mismos hemos vivido experiencias similares y hemos logrado superarlas.

Retrouvaille es un ministerio que ofrece esperanza a las parejas que atraviesan dificultades en su matrimonio. Los líderes de este ministerio comparten cómo lograron salvar un matrimonio que parecía agonizar y cómo revitalizaron su relación, restaurando el amor y la confianza mutua. Además, nuestro ministerio de duelo ofrece un espacio para que quienes sufren la pérdida de un ser querido compartan sus historias, brindándose esperanza mutuamente mientras se acompañan en el camino del duelo.

Mostremos entusiasmo al compartir esperanza esta semana. No esperen. ¡Háganlo ahora!